Una de mis abuelas tiene la mala suerte de perder cosas importantes, tal es así que un buen día salió de compras con mi mamá y pasó lo siguiente.
Mamá: Qué tenés que comprar?
Abuela: Y... necesito ropa interior, un corpiño.
Mamá: Bueno, vamos a ver que te conseguimos, tenés tu monedero a mano?
Abuela: Si, lo tengo en el bolsillo
Llegan al local de ropa y se ponen a hablar con la vendedora explicándole cuidadosamente qué tipo de corpiño quería mi abuela.
Le muestran varios e ingresa al probador para medirse.
Mi madre, con mucha paciencia, la espera sentada del lado de afuera.
Cuando mi abuela sale mi mamá le pregunta:
Mamá: Te gustó alguno??
Abuela: Si, me lo llevo puesto.
Mamá: Bueno, vamos a decirle a la vendedora que te cobre.
Pagan con plata que llevaba mi mamá y se vuelven cada una a su casa.
A la media hora suena el teléfono y atiende mi mamá.
Mamá: Hola?
Abuela: Hija, perdí el monedero, lo he buscado por todas partes pero no lo encuentro. podés venis a ayudarme?
Mamá: Si mamita, ya voy para allá.
Cuando llega a la casa de mi abuela, mi mamá ve a mi prima y le pregunta por dónde habían buscado el monedero.
Prima: Ya lo encotramos tía.
Mamá: Dónde estaba?
Prima: Cuando la abuela se fue a cambiar de ropa apareció.
Mamá: Qué.. lo tenía ella?
Prima: Si!! estaba dentro del corpiño que se compró hoy.
Lugares insólitos si los hay.
jueves, 5 de febrero de 2009
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